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Saturday, July 1, 2017

Ulises, CEOs, reclutadores y el canto de sirenas

Como escapar del canto de la sirena. Una lección para Odiseo y los CEO o Reclutadores de Personas


La Odisea, una obra legendaria nos muestra a Ulises recibiendo consejos de la hechicera Circe, para superar los peligros en el viaje de regreso a su hogar. Cuando llegó a la isla de las Sirenas, ninfas o deidades marinas, que hechizaban a los marineros con sus cantos, él y sus compañeros ya  sabían que hacer para evitar el peligro y destrucción a donde conducían las musicales voces, prodigiosamente atractivas e hipnóticas. Odiseo taponó con cera los oídos de sus compañeros e hizo que lo ataran al mástil de la nave. Cuando las Sirenas entonaron un bellísimo canto y llamaron con persuasivas voces a Odiseo que, completamente extasiado, intentó desatarse para echarse al mar, sus compañeros lo  ataron más fuerte al mástil del barco. Cuando la  isla quedó atrás, los compañeros se deshicieron de los tapones de cera y liberaron a Odiseo. Según el mito, las Sirenas despechadas por no haber sido escuchadas, se quitaron la vida arrojándose al mar.

Odiseo tuvo suerte, recibió y escuchó consejos oportunos y prudentes. ¿Qué es para los CEO para los reclutadores de recursos humanos el canto de la sirena que los puede llevar a la destrucción? ¿Pueden ser afortunados como Odiseo para  salvarse del peligro mortal de la mala elección?

En las empresas los colaboradores se dividen en grupos: los jóvenes y los mayores; el punto en que se pasa de un grupo otro es discutible, pero para nuestro caso asumamos que es de 40 años (antes alguien con esa edad tenía mucho potencial en la empresa). El reemplazo debe ser gradual de modo que se llegue a un equilibrio, donde el aporte en talento, compromiso, logros y productividad de ambos grupos es equivalente (el punto E en el gráfico 1) . En el punto A podría desperdiciarse el talento de los jóvenes, en el junto B el mayor número de jóvenes podría compensar  la salida de los trabajadores con experiencia en la empresa. 

¿Qué pasa cuando cegados por el mito alrededor de las “súper competencias” de los millennials, deciden descartar  a muchos que ya pasaron los cuarenta y se ubica en el punto D?.  Sería una decisión  acertada si todos los millennial  tienen los talentos atribuidos, si todos asumen el compromiso y lealtad para la empresa igualando o superando lo que aportaban los antiguos trabajadores de mayor edad. En este punto, muy lejos del equilibrio, se ha creado una brecha evidente que se explica tanto por la necesidad de cambio generacional como por los prejuicios en favor de los jóvenes y en desmedro de los llamados viejos.



Ahora surge el peligro. La falta de prudencia (no se pusieron cera en los oídos ni se ataron al  mástil como Odiseo y sus compañeros) logra que ese entusiasmo les impida ver una característica notoriamente  dañina de los millennials,  la falta de lealtad. Ellos solo permanecen en una empresa en la medida que satisfacen sus necesidades personales y egoístas, muy pocos creen el cuento de que el colaborador debe ser incondicional y leal a la empresa. Ellos ofrecen sus servicios, su “talento”; si les pagan lo debido siguen, sino se van a la competencia, sin ningún escrúpulo. Y si algún conocimiento, algunos procesos vitales son conocidos sólo por ellos, no les entregarán y dejarán  en situación incómoda a la organización que  abandonan. La volatilidad del aporte y compromiso en todo sentido es la constante, por eso se muestra una línea ondulante, que indica que con la misma rapidez con la que son elegidos  y contratados se van a otro lugar.



Deloitte  en la encuesta The Deloitte Millennial Survey 2016 descubrió que “los millennial, por lo general, ofrecen poca lealtad a sus empleadores actuales y muchos tiene planes de salida en el corto plazo. El “desafío de la lealtad” está impulsado  por varios factores. Los millennal se creen subutilizados y piensan que no se están desarrollando como líderes “ (Deloitte, 2017:2)

La encuesta anual de Deloitte con la famosa generación de Millennials mostró que las empresas deberán ajustar la forma en que alientan la lealtad de esas personas, porque de lo contrario se arriesgarán a perder un alto porcentaje de sus colaboradores. Al ser personas con muchas inquietudes, no se imaginan en el mismo empleo por mucho tiempo, sobre todo si no tienen posibilidades  de crecimiento. El 44% de los encuestados afirma que esperaba dejar a su empleador actual en los próximos dos años; y dos terceras partes dejarían la organización para el 2020. Sólo el 10% se ve en la misma empresa dentro de 10 años.
Esta volatilidad de los millennial, así como el aporte de su talento puede generar situaciones absurdas como la de tener en un planilla a personas quizás  entrenadas en la técnicas de gestión más modernas (MBA; algunos con doble o triple grado) y sin embrago con productividad y resultados que son menores a los logrados con los colaboradores antiguos y que supuestamente tiene menos potencial o capacidades reales (tal como se muestra con la línea punteada de color verde en el Gráfico 3). Una bombilla eléctrica de 25 W que aporta 250 lumen de brillo o iluminación, que opera continuamente es preferible a otra que ofrece 2000 lumen pero esporádicamente, por chispazos.
   
La lealtad se relaciona directamente con las oportunidades de desarrollo en liderazgo, flexibilidad en el trabajo y sentido de propósito más allá del ingreso. Si los CEO son muy restrictivos con los antiguos colaboradores, ¿Por qué acceden a ser muy permisivos con este nuevo grupo?
Esta ausencia de lealtad es un serio desafío para las empresas que empleen muchos Millennials, especialmente en mercados como Estados Unidos, donde son ahora el segmento más grande de la fuerza de trabajo. Cuando existen problemas y las soluciones las aportan los empleados o se obtienen del exterior, no se podrán implementar con los milenillas, porque algunos ya se habrán ido, otros estarán con la mente ajena a los intereses y necesidades de la empresa; mientras que los antiguos  empleados, los viejos descartados ya no están. Los CEO o reclutadores que tomaron la decisión de deshacerse de los viejos cayeron como niños en la trampa de las sirenas.

No existen dudas respecto a un hecho: El CEO y/o los reclutadores que llevaron a la organización a esta situación no tienen el talento  requerido para elegir los mejores colaboradores, por lo tanto, deben estar tan lejos de la organización como los” viejos despreciables” de los que ellos se deshicieron. Es decir, carecen del olfato que se necesita para elegir los mejores que convierten en campeón a un equipo.


Las empresas siempre se enfrentan a problemas  y las soluciones pueden provenir del personal interno o del exterior (consultorías, por ejemplo). En un estudio del MIT, realizado en un periodo de cuatro años por Malhotra, Majchrzak,  Kesebi y Looram (2017) para determinar la forma en que las empresas utilizan las fuerzas internas, que incluyen empleados de primera línea, en el hallazgo de nuevas soluciones a los retos empresariales, entrevistaron a ejecutivos que promueven la búsqueda interna de soluciones.

Las organizaciones buscan mejores soluciones a sus problemas cotidianos, muchas animan  a sus empleados a utilizar sus experiencias para desarrollar nuevas ideas y tener un papel más activo en el proceso de innovación. Este enfoque involucra mejores prácticas de contratación, mejores productos o servicios, mejores pronósticos; compañías como AT & T Inc., Google Inc. y Deutsche Telekom AG practican ahora el crowdsourcing interno, la búsqueda de ideas y propuestas  dentro de la organización.

Cuando se realiza el crowdsourcing externo, que consiste en pedir ideas a los consumidores, proveedores y cualquier otra persona que desee participar, es porque aún no se entiende plenamente  el crowdsourcing interno, que busca canalizar las ideas y la experiencia de los propios empleados de la empresa. Internamente se permite que los empleados interactúen dinámicamente con compañeros de trabajo en otras áreas, para proponer nuevas ideas y sugerir cambios en la administración. Muchas empresas grandes tienen un “fondo” de experiencia y conocimiento  dispersos en diferentes lugares; Malhotra et. Al (2017) descubrieron que el aprovechamiento de la diversidad cognitiva interna puede abrir nuevas y ricas fuentes de innovación. Asimismo, el crowdsourcing interno es una forma particularmente eficaz para involucrar a los empleados más jóvenes y las personas que trabajan en primera línea.

Las empresas que recurren al crowdsourcing externo deben resolver varios problemas. Las personas que participan no conocen el contexto y circunstancias en que opera la organización, y muchas sugerencias serán  inviables. Los aportes de clientes serán buenas descripciones de puntos críticos y debilidades, pero no ayudan con ideas para resolver los problemas. De hecho, las propuestas requieren activos estratégicos que las empresas no tienen y no pueden permitirse. Adicionalmente, puede surgir el problema de la propiedad intelectual, ¿es dueña  de la idea la persona que colabora o la empresa?

Los grupos internos no son tan diversas como los externos, y no pueden proponer ideas radicales porque tienen un conocimiento más localizada; pero si asegura viabilidad y rapidez. Los empleados de primera línea tienen conocimiento profundo de los cambios viables, dadas las circunstancias de la empresa y los activos actuales. Es cierto que muchas soluciones son  parches o soluciones alternativas que satisfacen necesidades particulares, pero tienen impacto rápido en el mercado; y no existe el problema de la propiedad intelectual.

Una forma de alentar la creatividad, la presentación de propuestas es la del trabajo colaborativo, que fomenta la innovación, empodera y aumenta la moral y el compromiso.

Malhotra et al (2017) presentan en el gráfico  5 las ventajas de las fuentes internas y externas de soluciones. Esta gráfica también sugiere la necesidad de actuar bien en la eleccion  y atracción de talentos. El dilema de las soluciones internas y externas es tan imprtante como el dilema de empleados jóvenes (millennial) y viejos (mayores de 40)

                                   Gráfico 5. ¿Dónde buscar las soluciones?


La suerte de Odisea la tienen sólo algunos, que se guían por la prudencia, la mesura, la justicia y el equilibrio en las relaciones humanas. Cuando contratan a personas, por razones incuestionables respecto a la renovación de personas y la necesidad de contar con colaboradores que están entrenadas en las nuevas herramientas técnicas  y de gestión, no excluyen automáticamente  a las personas mayores que los millennial. De esta manera, evitan la pérdida de talentos sin dejarse seducir por el canto de sirena que se representa por la ciega y obsesiva inclinación hacia  los millennial  el desprecio casi patológico por los viejos (mayores de 40). 

Una evidencia irrefutable de que no se equivocan, cuando descartan a los viejos, es que las empresas deberían ubicarse inmediatamente en las primeras posiciones en su sector, situación que no es cierta en la gran mayoría de casos ni es demostrable empíricamente.

Si Odiseo viviera  en nuestro tiempo, el uso de GPS, instrumentos y sofisticados mecanismos de control, impedirían que se estrelle o encalle.  Si lo hace es por necedad o incompetencia. Del mismo modo, los CEO y reclutadores tienen acceso a teorías, algoritmos, cientos de libros con técnicas y consejos de reconocidos expertos, diplomas de maestría o doctorado, potentes sistemas expertos y múltiples mecanismos de manera  que errores en la elección del tipo de empleados y el balance entre los diferentes grupos (jóvenes y viejos), no son  admisibles. Como el Odiseo imprudente, deberían irse al fondo del mar.

Referencias

Malhotra Arvind,  Majchrzak Ann, Kesebi Lâle, and Looram Sean (2017) Developing Innovative Solutions Through Internal Crowdsourcing
Magazine: Summer 2017 IssueResearch Feature, May 31, 2017

Deloitte (2016) The 2016 Deloitte Millennial Survey Winning over the next generation of leaders

Odiseo y las sirenas, febrero 2014

Saturday, October 15, 2016

Los millennials y los viejos verdes, una metáfora picante

¿Porque se van los Millennials de las empresas?


Fuente: www.lapatilla.com


Un caballero de edad avanzada, con mucho dinero, muy seguro  de sí mismo, cree que su riqueza y el poder le conceden  el derecho a buscar en la juventud, los atributos  que la naturaleza ha desaparecido o deteriorado gradualmente en su esposa, compañera de toda la vida. Decide hacerla a un lado y se busca una compañera joven. Durante cierto tiempo todo parece ir de maravillas y el caballero cree haber rejuvenecido. Está claro  que el dinero, los cheques generosos y el acceso  a  lujos motivaron a la joven a aceptar la compañía de alguien que podría ser su abuelo.

En poco tiempo, comienzan las dificultades y desavenencias; la joven es alegre dinámica y hasta casquivana, mantiene un ritmo de vida que el afortunado galán podía sostener podía sostener hasta ahora; luego los ritmos de vida se diferencian claramente. Sin previo aviso, la joven comienza a ausentarse mental y físicamente, cada vez por más tiempo. En cierta ocasión el viejo la descubre en la calle,  demostrando exceso de cariño por alguien que no parecía tener oficio, quizás un vago, un mantenido, alguien sin futuro. Pero era joven y la hasta entonces compañera del viejo, demostraba que la lealtad no era una cualidad reconocible en ella. El viejo verde (VV) había tratado como un objeto descartable a su fiel esposa, ahora el descubría que también era un objeto descartable para la joven casquivana.


Fuente:www.loquenosabias.net


¿Qué relación tiene esta historia con los negocios? Mucho, especialmente en el ámbito de los recursos humanos, cuando se enfoca en la preferencia desmedida obsesiva y hasta de los CEO o los reclutadores de  recursos humanos (RRH) por los millennials y el desprecio, desinterés o hasta irritación que sienten cuando se presenta un candidato que tenga más años que ellos (35 años por lo general).

La generación del milenio está conquistando el mundo y dejando su huella en la sociedad actual al igual que lo hicieron las generaciones precedentes. Son aquellos que llegaron al inicio de la vida adulta alrededor del año 2000, son conocidos como un grupo hiperconectado y muy familiarizado con la tecnología que interactúa en medios sociales o por ser la generación boomerang  que ha vuelto a vivir con sus padres. Para algunos, los millennials representan a los manifestantes de clase media de los movimientos Okupa, las nuevas generaciones de profesionales muy endeudados o los narcisistas que hicieron de "selfie" la palabra más famosa en los últimos años  (Nava, Karp, Nash, 2014:1)

En las empresas se prefiere actualmente a los profesionales jóvenes, entre los que destacan los millennials, de los cuales se cree que cuentan con capacidades y competencias profesionales extraordinarias. Para los RRH y también los empresarios o CEOs, los millennials tienen el poder de la piedra filosofal que convierte todo en oro; es decir pueden “resolver cualquier problema de la empresa”.  El problema es que aun cuando algunos son brillantes, un gran número de ellos no lo es, pero todos adoptan la pose de personas especiales o de prima donna de la ópera. Lo cierto es que ellos pueden lograr resultados en las organizaciones si trabajan colaborando con los compañeros de mayor edad, los cuales  cuentan con la experiencia, la disposición para trabajar sin importar la edad de sus compañeros. Los millennials pueden ser expertos en tecnología pero desconocen  las sutilezas del pensamiento crítico,  el conocimiento acumulado, y hasta la sabiduría de trabajadores maduros, por eso aunque son valiosos complementos en la organización, no son absolutamente indispensables (como tampoco lo son  los trabajadores de mayor edad).

Cuando los millennials deciden renunciar a la empresa, por diversas razones, algunas se muestran en la gráfica, los ejecutivos, especialmente los RRH, se desesperan y pierden el control sin atinar a ver que la solución está en la gente que permanece en la institución.




Una nuestra de que los millennials  no son indispensables de manera absoluta  como lo creen los que están cegados por el brillo aparente, es que cuando  se retiran  la organización no cae en picada, porque sigue operando hasta que aparece otro millennial o se resuelva los problemas con el personal que no se va. Si fueran ellos la fuente del conocimiento, los dueños absolutos de las soluciones, los visionarios que ven el futuro con claridad, los innovadores que sólo tienen ideas ganadoras, los fanáticos de ellos (CEOs, RRH que son decididamente hostiles a las personas de edad)  tendrían razones para desesperarse cuando algunos  de ellos se va de la empresa. La supuesta superioridad en el uso de la tecnología es espuria si ellos no agregan valor a la organización. Es un desperdicio tener un millennial con acceso a 50 redes digitales y muchos recursos de la red, pero que no sabe realizar un análisis  estadístico para detectar una tendencia en las ventas y hacer recomendaciones pertinentes. Es como colocar una “bonita flor de plástico” en la oficina del CEO (salvo que tenga mucho dinero y mal gusto).



                                       Fuente. Gananci.com


En realidad, la queja y lamentos por la salida  de un millennial sólo está justificados pocas veces (pero el RRH que se lamenta no lo sabe por terquedad,  necedad y pura ignorancia). La queja estaría justificada sólo si el millennial hubiera tenido un desempeño excepcional en la empresa, si hubiera sido  como la luz que disipó las tinieblas y al alumbró el camino para guiar a todos. Si sólo era brillante en sus tareas sin que éstas trascendieran a la organización, no puede decirse que fue buena idea la contratación de ellos y la asignación de privilegios desmedidos.

Por ello consideramos que existe un paralelo entre el viejo verde de nuestra historia y los CEO o RRH que lloran por la partida de sus “queridos millennials”. Ambos sobrevaloraron sus fuerzas y potencial. El VV creyó que con el dinero o el poder podría conquistar a la joven curvilínea para siempre; pero no tuvo cuenta los límites de la naturaleza o su limitada capacidad para seguir el ritmo de la joven. El RRH o CEO adictos a los millennials creyeron que  podrían controlarlos,  coaccionarlos y hasta manipularlos; pero descubren  que sus facultades  directivas o el olfato para reconocer  y detectar el potencial en los colaboradores están atrofiados o desconocen totalmente el modo de pensar de los millennials.

La siguiente tabla muestra el paralelismo entre el viejo verde (VV) y el  CEO o el RRH.  Ignoro si en este caso vale aplicar la frase “Todo parecido es pura coincidencia”, en todo caso juzguen ustedes.

Tabla 1. Analogía entre los milenials y las amantes jóvenes

Situación
Millenials (RRH)
Joven (Viejo verde)
Estado mental (falacia mental)
El RRH creo estar a la moda contratando profesionales  jóvenes, aparentemente dotados de competencias y habilidades extraordinarias; piensa que con ellos, la empresa será competitiva
El VV cree que rejuvenecerá si se consigue una amante joven
Decisión
Ignora a colaboradores “ viejos” (más de 35 años), falacia ad hominen (si un “viejo” esta desactualizado, los demás también)
Deja de lado a su esposa  fiel y motor de su vida y éxitos, que conoce sus fortalezas y debilidades
Evaluación de fortalezas
Cree en capacidad de gestión, que podrá controlar, dominar  y hasta maltratar  a los millenials. La empresa es atractiva para todos
Crea que tendrá el vigor, la energía y el tiempo necesario para vivir bien con la joven amante. El dinero sirve para todo
Señales: Belleza
Algunos tienen títulos  y competencias reales, otros no, aunque todos son nativos digitales. Sólo los millennials saben lo que realmente pueden hacer, pero aprovechan el mito  sobre ellos
La belleza puede ser artificial (cirugía plástica, siliconas o hasta puede ser un transexual). Solo la joven lo sabe, pero aprovecha su encanto para ganar la atención del VV.
Desempeño o conducta
Puede ser realmente  competitivo, o puede esconder debilidades tras las actitudes de prima donna
Puede ser leal, puede tener frigidez  e incluso prefiere a gente de su mismo sexo, pero por el dinero engaña al VV
Efecto de lo  inesperado
Se va de la empresa, puede ir a la competencia o a una empresa de menor tamaño o desempeño
Deja al VV, puede formar pareja con  vago, o un mantenido, sin un centavo ni futuro (hecho común)
Control de la situación
No  tienen la menor idea de cómo usar el potencial de los millennials, no puede manejarlos  ni ejercer coacción sobre ellos
La impotencia, bajo desempeño y los achaques lo alejan de la joven. Las pastillas azules no sirven.
Causa
No tienen la  capacidad gerencial genuina, no hablan el lenguaje de los millennials, no conocen sus valores
No conoce sus límites, no habla el lenguaje de la joven, no conoce sus valores y preferencias

Fuente: Carlos Rivas, oct 2016

El viejo, para mantener y retener  a la joven, además del dinero y los lujos debe vivir al ritmo desenfrenado de ella, debe entender sus gustos y aficiones debe conocer  su lenguaje verbal y emocional, pero no puede siempre porque la naturaleza es implacable y pone los límites. Con o sin dinero, la joven se irá. No puede ser el “Juan Charrasqueado” de una antigua canción mexicana. (2)

El CEO o RRH, para mantener a los millennials también deben adecuarse a ellos, tratarlos con respeto (no admiten el maltrato y son intolerantes  con los abusivos o prepotentes), hablar su lenguaje, adoptar sus valores. Tampoco lo logran porque no entienden su modo de vida y no pueden ponerse al nivel de ellos, por ello también estará desfasados y fuera de foco respecto a lo que hacen o pueden hacer. Actúan como un VV  que cree ser  un atleta olímpico (3)

Cuando alguien es menospreciado o infravalorado por un RRH fanático de los millennials, piense que éste actúa como un VV, que tiene el dinero para intentar la seducción de la joven, pero no tiene lo que es natural a la juventud. El RRH cree que para los millennials tiene el poder, la capacidad de crear o destruir puestos de trabajo, de asignar o quitar privilegios y por ello será aceptado; pero los millennials son desleales por naturaleza y modo de vida,  y por su obsesión dejará  de lado a gente realmente  valiosa.


Notas
(1)   Como la deserción de los millennials parece ser un fenómeno común, una investigación debería descubrir en un número suficiente de casos, si la salida de ellos produce una caída significativa en las organizaciones, la caída de las ventas o la pérdida de valor en la Bolsa. O bien, si la llegada de un millennial elevó significativamente el valor y competitividad de la organización.
(2)  Juan  Charrasqueado es  una canción mexicana que relata las aventuras de un “don juan campesino”, tan veleidoso y conquistador, a tal punto que todas las damas eran seducidas por él.
(3)  Digo “algunos”  porque existen colaboradores ajenos al grupo de los millenials que tienen 40, 50 60 años, con una actividad mental, creatividad, entusiasmo por  el trabajo, experiencia que los hace iguales o superiores a los  mejores millennials o a la mayoría de ellos; también tienen una cualidad olvidada, la lealtad. El único desnivel puede ser en el conocimiento y dominio de la  tecnología, pues mientras los otros son nativos digitales, ellos son solo migrantes digitales. Y de esos ni se entera el  RRH, fanático de los millennials veleidosos.

Enlace para escuchar "Juan Charrasqueado"

https://www.youtube.com/watch?v=iWaw7bKaVk4


  Referencias

Nava, Marcial;  Karp,  Nathaniel; Nash-Stacey Boyd (2014) La paradoja de la generación del milenio BBVA, 16-12-2016

https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2014/12/141216_US_BW_BankMillennials_esp.pdf