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Tuesday, September 26, 2017

André Rieu y la música, una lección de liderazgo e inclusión

Cuando se puede aprender del arte: André Rieu da una lección liderazgo e inclusión


En los espectáculos de danza los artistas son siempre jóvenes profesionales, glamorosos, con un desempeño impecable. Al parecer, sólo ellos pueden ofrecer un buen espectáculo para un público exigente y de buen gusto. Pero, cuando un gran artista como André Rieu, organiza una performance convocando a todas las personas, poniendo como único requisito la voluntad de participar con entusiasmo en un grupo heterogéneo, sucede algo mágico. Se puede entender que la única incapacidad está en el corazón o la voluntad, mas no en la condición física, edad u otra condición limitante externa.

 Si André Rieu hubiera organizado el baile  con profesionales, el resultado habría sido perfecto, sin errores, pero frío, calculado, predecible, casi mecánico, carente de cierto calor humano. No está mal, pero no lograba el efecto deseado, la participación e inclusión de la gente.

En las organizaciones sucede algo parecido. Cuando se excluye a ciertas personas por la edad u otras razones no justificadas, y se prefiere solo a los que cumplen ciertos requisitos, se pierde el conocimiento, creatividad, experiencia y lealtad que podrían aportar las personas excluidas.

El jefe que no excluye y decide trabajar con un grupo heterogéneo, que combina sabiamente las habilidades y competencias, es un líder como André. Creativo, innovador, y partidario de la inclusión.

Existe una relación entre ambos casos: a/b = c/d

a= André Rieu (gran artista, líder, creativo)
b= Grupo de bailarines (cualquier personas que no encaja necesariamente en el patrón de belleza o armonía física)
c= El líder de la  empresa (también creativo, innovador)
d= Colaboradores (jóvenes milennial, mayores de 40 años o viejos, equipos heterogéneos pero bien organizados)

Al observar el video, hagan un esfuerzo de imaginación, y  trasladen la escena del baile al desempeño cotidiano de las personas en la empresa.

Música: Tema de Lara (compositor Maurice Jarre, película Dr. Zhivago);  Artistas: Julie Christie, Omar Shariff  ; Autor del libro: Boris Pasternak

Enlace:




Monday, September 18, 2017

Dios y creación del mundo, líderes y empresas admirables , sinergia

Como crear una empresa admirable (O Como crear el mundo)


Las metáforas ayudan a entender todo. Una metáfora poderosa y común se refiere a la creación del mundo. En todas las religiones existe un dios creador del mundo, un demiurgo que encontró en la nada los elementos que dieron forma al mundo. En una empresa también existe un demiurgo que crea (=obtiene) cosas como la infraestructura, dinero, personas; los ordena y establece mecanismos que permitan la creación de valor (visión, marca, participación de mercado, compromiso de colaboradores)

El  líder no es todopoderoso como el dios  que obtiene cosas o resultados a partir de la nada; pero tiene a su  disposición los elementos necesarios para construir su gran obra, la gran organización o gran empresa. En la religiones occidentales, se dice que el mundo  se creó  en cinco días y en el sexto día se creó al hombre; en las organizaciones, el líder  se ubica en el  “sexto día” para construir su  organización. El dios creador insufló o indujo la vida en sus criaturas, el líder infunde el espíritu de grandeza en su organización.


En las organizaciones, las decisiones dependen de los jefes, comandantes, presidentes, reyes o lo que sea; pero solamente un líder inspirador puede  conducir y formar una gran organización, un gran ejército, un gran país o reino.
En la creación  existen dos elementos, la formula mágica  la voluntad; la capacidad de creación está implícita. La voluntad, desde el punto de vista humano, es la capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no. Es el deseo o intención, la aptitud de decidir y ordenar la propia conducta para  lograr resultados, y ser consciente de ello.

Supongamos que en una empresa existen dos grupos de personas: Los millennials y los colaboradores leales. Los atributos no son excluyentes porque puede haber “millennials leales”, pero la mayoría no (una  cualidad aceptada por los millennial). En el ámbito de la probabilidad, la suma de valores no excede 1 (fórmula 1).



Cuando se considera una actitud, una conducta, una condición que se expresa por la voluntad, no funciona la fórmula anterior, porque la suma puede ser superior a 1 si el acto de acción conjunta es positivo; o menor de 1 si este acto es negativo. En el primer caso, es evidente la  existencia de un líder que obtiene Sinergia a partir de los recursos disponibles; en el otro caso, se revela un jefe mediocre o destructor, que no sabe ni puede obtener lo mejor de los recursos disponible. Para simplificar se presentaron dos componentes, A, y B; para mayor número el concepto es similar y la fórmula es compleja pero no cambia la esencia de la interpretación.



La fuerza de estas fórmulas, depende de quien las emplea o formula. El dios  creador de mundos tiene voluntad y poder, poder para sacar las cosas de la nada, voluntad para infundirles vida y ordenar su funcionamiento; el líder tiene también poder y voluntad. El poder se expresa mediante la capacidad de adquirir activos mediante un crédito financiero y ordenar la contratación de talentos para la empresa, la voluntad se manifiesta en el ordenamiento y creación de relaciones para obtener la máxima colaboración y compromiso. El dios  creador  y el líder usan la fórmula 2, en la que no existe la exclusión. Un dios con poder o visión limitadas se limita a la fórmula 1 y produce un amontonamiento de cosas;  un jefe cualquiera hace lo mismo y termina destruyendo valor en la empresa. Los líderes son demiurgos, los jefes nunca.

La metáfora de la creación del mundo se expresa con una fase sencilla; Fiat lux (hágase la luz); el proceso de creación de una empresa poderosa se expresa con la “fórmula” de la sinergia: 1+1= 3. Un dios que  tiene el poder ya la voluntad para crear mundos; un líder que emplea  la voluntad para crea una gran empresa. Los dos siempre suman.